LA NUEVA CONCIENCIA

REQUIEM POR EL ARROZ

Por: Eudoro Alvarez Cohecha

Ingeniero agrónomo, docente y dirigente gremial del Meta

El arroz, el maíz y el trigo son los cultivos de los cuales se alimenta mayoritariamente la humanidad, Colombia no es la excepción  pero trae del extranjero el trigo, con el que se fabrican, entre otros, el pan y las pastas; de maíz se está importando más del 85% del consumo nacional, con el cual se fabrican las arepas y se da de comer a los pollos, las gallinas ponedoras y otros animales; el arroz con cuya producción nacional se abastece el 90% del consumo de los colombianos transita la misma senda de los anteriores. Ello significa que la soberanía alimentaria nacional está de mal en peor.

En Colombia, No solamente no se estimula la producción de trigo y maíz, sino que la política nacional está encaminada a deteriorar progresivamente la existencia del único cereal que abastece mayoritariamente el consumo de los colombianos: hablamos del arroz.

Desde 1990, resultado de la política aperturista, propia de los gobiernos neoliberales y librecambistas, el país pasó de importar 400 mil toneladas de productos alimenticios a 16 millones de toneladas en la actualidad; el “bienvenidos al futuro” de César Gaviria se convirtió en la llegada a un verdadero infierno para los agricultores y campesinos colombianos.

Los anteriores gobiernos, los viejos y nuevos partidos políticos tradicionales, los de los “mismos con las mismas” acabaron con el trigo y mantuvieron en estado agónico el maíz y el del “Cambio”, cambio en reversa, va a acabar con el arroz. Los TLC causantes de un intercambio comercial desigual en los que se compite con subsidios                                                                                                                                                                                                                                                                inmensos y sistemas de ayudas en todos los eslabones de sus cadenas de producción, sumado a un acuerdo con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), vigente desde mediados del siglo pasado, siguen pendientes de revisión y renegociación, a pesar de claras promesas electorales por parte del actual gobierno.

Las ministras de agricultura del gobierno Petro han maltratado a los arroceros colombianos de diferentes maneras; Una eliminó el único mecanismo que durante dos décadas permitió que el arroz se mantuviera vigente; la segunda ministra denigró de los empresarios arroceros tratándolos de terratenientes ambiciosos y la tercera, quien dice querer mantener el cultivo, lo que escribe con la mano lo borra con el codo. Cada vez más este país se parece a un potrero sin cercas en el que vienen, se poposean, se llevan lo utilizable y nos dejan solo el estercolero. El sobreabastecimiento, argumento con el que se bajan los precios, es causado principalmente por las importaciones legales y el contrabando; este último ligado seguramente a lavado de activos provenientes de actividades delictuosas; a pesar de ello se moviliza impune por carreteras de toda la geografía patria.

Entre 2024 y lo corrido de 2026, el precio del arroz ha disminuido en cerca del 30%; es decir que de cada 100 pesos que se recibía por el grano, solo se están pagando 70, mientras producirlo no cesa de encarecerse; así, la rentabilidad del cultivo se está tornando negativa; los agricultores arroceros, como se diría coloquialmente van de c… pal barranco. Bajaron el precio del arroz en diciembre de 2024, repitieron la acción en junio del 2025; un acuerdo en que la molinería arrodilló al gobierno y a Fedearroz volvió a disminuir el precio en agosto de ese año y ahora en 2026, vuelven a menguarlo, a pesar de que los agricultores han insistido en la situación de ruina en que los vienen colocando. Dos resoluciones ministeriales, según la ministra actual salvarán la cosecha de mitaca que ya se está recolectando: la lectura juiciosa de las mismas se resume en un nuevo golpe al precio del arroz y unas ayudas insuficientes y condicionadas a requisitos difíciles de cumplir por parte de la mayoría de los agricultores, además de insuficientes: ocurrirá lo mismo que en el acuerdo de marzo de 2025, cuando se destinaron 23 mil millones con ese mismo fin y solo se entregó el 10% de los recursos acordados. Nuevamente como en la fábula de la zorra y las uvas, éstas están verdes. Mucho discurso y poca concreción.

En medio de la polarización entre fuerzas del gobierno y de oposición, el tema, crucial para el desarrollo nacional dado la vocación agropecuaria de la nación se ha olvidado esta temática. Los productores rurales, de toda condición, debemos insistir a fin de que quienes compiten por el poder asuman posiciones claras acerca de la suerte de la seguridad y soberanía alimentaria, y definir a quienes vamos a confiar desde el ejecutivo y el legislativo, el futuro de la nación y del sector. Esta lucha es prolongada y no se podrá eludir y en últimas es una batalla por defender el mercado interno.