LA BÓVEDA Y LA CAJA FUERTE BANCARIA
Por: Apolinar Beltrán Villazón


En Puerto López, Meta, incontables son los transeúntes, visitantes y residentes de poco tiempo que, al pasar frente a un costado del parque principal «Alfonso López Pumarejo», observan de forma extraña un montículo de cemento, una “pieza de habitación pequeña” y, muy cerca de esta, una antigua y pesada caja fuerte, ambos vestigios abandonados en un lote vacío adjunto a la zona bancaria.
El Banco de Comercio, sede Puerto López.
Nadie imaginaría que allí, en ese sitio, funcionó una filial de uno de los bancos más prósperos del país. Para la época de 1970 a 1980 en este municipio, se asentó el Banco del Comercio, que comenzó a operar desde 1965 hasta 1982, bajo la gerencia del señor Julio Tomás Castellanos, quien fue el único gerente que dirigió este pequeño pero gran sector financiero en este puerto agrícola, navegante y ganadero.



Cientos de millones de pesos en pagos y préstamos de dinero guardó este banco en esa bóveda, representados en efectivo, oro, escrituras, cheques y otros instrumentos financieros que respaldaban deudas o hipotecas de los deudores.
Era la época de auge del comercio y la agricultura del municipio: siembras de cacao, algodón, maíz y arroz, producción de ganado y otras actividades comerciales de la región.
El Banco del Comercio en esta localidad fenece con el fallecimiento de su gerente, Castellanos; al poco tiempo, los servicios financieros son cerrados y, hace pocos años, la casa fue demolida, quedando solo el recuerdo de lo que fue un gran emporio económico y comercial en este pueblo.
Las acciones del Banco del Comercio en el país fueron vendidas a principios de 1990 al Banco de Bogotá.

Gerente banco del Comercio: Julio Tomás Castellanos.
